México tierra de mártires
El Cristianismo lleva más de veinte siglos extendiéndose sobre la faz de la tierra y nunca en toda su historia hubo tantos mártires como en el siglo XX.
Auténticas masacres, que mucho recuerdan el furor de las persecuciones de los emperadores romanos de la época de las Catacumbas. Auténticas masacres en donde tres naciones ostentan los trágicos primeros lugares: Rusia, España y México.
El martirio de los cristianos mexicanos muertos durante los años 20s. del siglo pasado es reconocido como uno de los episodios más trágicos en toda la historia de la Iglesia Católica.
Imaginemos que importancia tendría aquel furor persecutorio que incluso un gran novelista extranjero, el británico Graham Green, le dio vida en su obra “El poder y la gloria”
Y desde entonces se bajó el telón. Una auténtica conjura de silencio que pretendía ocultar los sacrificios humanos que aquí habían ocurrido.
Fue así que muy pocos supieron del fusilamiento del párroco de Totatiche (Jalisco) San Cristóbal Magallanes; de San Atilano Cruz, a solamente un año de haber sido ordenado sacerdote; de Santo Toribio Romo, con apenas 27 años y que hoy es venerado como patrono de los migrantes; de San Román Adame, fusilado junto a uno de los soldados que se negó a dispararle; de San Mateo Corréa, el sacerdote que le dio la Primera Comunión al Padre Pro.
Y ya que hablamos del beato Miguel Agustín Pro, S.J. ni duda cabe que su vida es más interesante que la trama de cualquier novela. Con él se cometió un asesinato con todas las agravantes de la ley ya que se le fusiló sin haberlo juzgado e incluso violando un amparo que ordenaba suspender la ejecución.
Y no solamente sacerdotes, también seglares como el beato Anacleto González Flores, quien jamás tomó las armas sino que actuó como abanderado de la lucha pacífica buscando siempre la unión y organización de los católicos. De nada le valió ser hombre de paz. Bastaba con ser católico para que decidiesen matarlo.
Todos estos actos heroicos de fe y de martirio tuvieron por escenario los estados de Jalisco, Michoacán, Aguascalientes, Colima, Zacatecas y Guanajuato. El corazón espiritual de México, precisamente donde, dentro de muy pocos días, estará el Papa.
Todos estos mexicanos ejemplares, auténticos héroes del Cristianismo, a quienes la Iglesia ha elevado a los altares, no hacían más que seguir la ruta que, ya desde los inicios de la Evangelización, habían trazado otros santos como los Niños Mártires de Tlaxcala, San Felipe de Jesús y los mártires de Cajonos (Oaxaca).
Una historia de Fe que empezó a escribiré con sangre y bajo la sombra amorosa de la Cruz.
Por algo dijo el poeta: “México, creo en ti porque escribes tu nombre con la X que algo tiene del Cruz y de Martirio”




